¡El cielo está lleno de estrellas! Gaia y el Observatorio Virtual

La ESA (Agencia espacial europea) presentó el pasado 25 de abril la segunda colección de datos de la misión Gaia, un proyecto que tiene por objetivo cartografiar nuestra galaxia con una precisión sin precedentes. El catálogo publicado representa el mayor mapa estelar construido hasta la fecha. Esta cantidad de datos plantea un reto interesante para la comunidad astronómica: ¿seremos sepultados por esta enorme avalancha de datos o, por el contrario, contamos con los mecanismos necesarios para extraer el conocimiento científico que dichos datos encierran? Dos son las claves para dar una respuesta positiva a esta pregunta: el 'Big Data' y el Observatorio Virtual.

Se habla de 'Big Data' cuando, como ocurre con Gaia, el volumen de datos a tratar supera la capacidad del software habitual para su manejo. En estos casos es necesario olvidarse de metodologías clásicas y aplicar una serie de técnicas, entre alas que destacan la minería de datos y los desarrollos autoestadísticos, que permiten abordar análisis multidimensionales mucho más profundos que los estudios a los que estamos acostumbrados.

Por su parte, el Observatorio Virtual (VO, según sus siglas en inglés) es una iniciativa internacional que nació hacia el año 2000 con el objetivo de crear una federación de archivos de datos astronómicos a nivel mundial. El INTA, a través del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), lidera y coordina, desde el 2004, las actividades del Observatorio Virtual. En el marco del proyecto Gaia, el grupo de VO se ha centrado en el desarrollo de dos herramientas de análisis que permitan a los astrónomos trabajar de manera rápida y precisa con toda la información que, sobre objetos Gaia, existe en el universo del Observatorio Virtual: VOSA y Clusterix.

El catálogo Gaia proporciona información del brillo de las estrellas solo en tres longitudes de onda. Para poder conocer parámetros físicos fundamentales de las mismas, es necesario complementar la información de Gaia con medidas de brillo a otras longitudes de onda y analizar estos datos comparándolos con modelos teóricos. VOSA, desarrollada en el CAB, en colaboración con científicos de la Universidad de Valparaíso (Chile), realiza este proceso de manera automática para miles de objetos a la vez.

Por su parte, la herramienta Clusterix, desarrollada también por el grupo VO y en colaboración con la Universidad de Barcelona (ICCUB-IEEC), permite recopilar toda la información existente sobre movimientos y distancias, visualizarla y asignar la probabilidad de pertenencia de un determinado objeto a un cúmulo. Los cúmulos estelares son estructuras básicas para entender el nacimiento y la evolución de las estrellas y se espera que Gaia incremente de manera significativa el número de cúmulos conocidos gracias a Clusterix.



Figura: imagen de la Vía Láctea a través de los ojos de Gaia. El mapa muestra el color y el brillo de las cerca de 1.700 millones de estrellas observadas por Gaia entre julio de 2014 y mayo de 2016. ©ESA/Gaia/DPAC

 

Fuente: UCC-CAB

 

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